Primera parte: ¿Qué es esta tarea?
Definición de la tarea
La planificación de comunicaciones contra la desinformación (Counter-Disinformation Communications Planning) es el proceso de diseño sistemático mediante el cual una organización identifica, responde y gestiona a largo plazo la desinformación en el entorno informativo del mercado objetivo. No es una respuesta puntual a la opinión pública, ni una mera revisión de contenidos, sino una acción continua que integra la verificación de hechos, la alfabetización mediática, el ecosistema de noticias, la gobernanza de plataformas y la comunicación pública.
¿Por qué es necesario prestarle atención?
En el entorno comunicativo globalizado, la desinformación no aparece solo en las plataformas sociales. Puede amplificarse a través de los medios tradicionales, los discursos políticos, las redes comunitarias y la IA generativa. Para organismos gubernamentales, organizaciones internacionales, marcas empresariales e instituciones de investigación, la desinformación puede erosionar la confianza pública, interferir en la comunicación de políticas e incluso afectar la legitimidad de la cooperación internacional.
Muchas organizaciones creen que basta con publicar un comunicado de aclaración después de detectar un rumor. Pero, según la evidencia disponible, la desinformación es un complejo problema de oferta y demanda: en el lado de la oferta existen motivaciones políticas y comerciales, y en el lado de la demanda, factores psicológicos y sociales desencadenantes. Por lo tanto, la comunicación contra la desinformación debe planificarse como una tarea comunicativa de largo plazo y de carácter estructural.
Conceptos erróneos comunes
- Error 1: La desinformación se resuelve principalmente con medios tecnológicos.
- Error 2: Basta con aumentar la verificación de hechos para cambiar las creencias del público.
- Error 3: Combatir la desinformación es una labor técnica totalmente neutral.
- Error 4: Una sola acción puede producir efectos duraderos.
Hay que ser claros: casi ningún tipo de intervención cumple simultáneamente con estar “bien investigado, tener efectos evidentes y ser fácilmente escalable”. Cuanto más se afirme que existe una única solución urgente, con más cautela hay que tratar esa afirmación.
Segunda parte: ¿Qué hay que preparar antes de empezar?
Preparación estratégica
Antes de emprender acciones, la organización debe definir:
- Cuál es el objetivo de la acción: ¿reducir la difusión de la desinformación o disminuir su impacto?
- A quién va dirigida la intervención: ¿al público general, a comunidades específicas, a los responsables de políticas, o a los adversarios?
- Dónde están los límites de la acción: ¿qué contenidos pueden ser considerados falsos? ¿Quién lo determina?
- Cuáles son las limitaciones legales y éticas: ¿cómo equilibrar la libertad de expresión, la privacidad y la responsabilidad de las plataformas?
Es necesario reconocer que cualquier declaración de una institución que, mediante su poder, recursos o reputación, respalda “qué es verdad y qué es falso”, tiene implicaciones políticas. Negar esto puede llevar a una intervención excesiva o provocar reacciones adversas.
Preparación de contenidos
- Establecer mecanismos de verificación de hechos que distingan entre declaraciones fácticas y expresiones de opinión.
- Preparar contenidos localizados multilingües y de múltiples niveles, en lugar de simples traducciones.
- Diseñar mensajes dirigidos a diferentes públicos: adoptar distintos enfoques de comunicación para escépticos, indecisos y víctimas.
- Preparar planes de contingencia para posibles reacciones adversas y situaciones complejas.
Preparación de recursos## Preparación de recursos
- Establecer mecanismos de colaboración interdepartamental, incluyendo funciones de comunicación, legal, investigación y relaciones con plataformas.
- Establecer relaciones a largo plazo con medios locales, organizaciones de la sociedad civil, académicos y líderes de opinión.
- Invertir en capacidades de datos y análisis para rastrear las rutas de difusión de la desinformación.
Preparación de objetivos
Establecer "indicadores intermedios" evaluables para cada intervención. Por ejemplo:
- Alcance y tasa de citación de los contenidos de verificación de datos;
- Capacidad del público objetivo para identificar narrativas falsas específicas;
- Calidad de la cobertura mediática y diversidad de las fuentes de información;
- Duración de la persistencia de la desinformación relevante en las plataformas.
Tercera parte: Proceso de ejecución completo
Etapa 1: Planificación
Objetivo: Comprender el entorno informativo y seleccionar una combinación de intervenciones.
Tareas:
- Mapear el panorama de la desinformación: narrativas principales, difusores, canales y audiencias.
- Evaluar la evidencia existente: qué intervenciones cuentan con respaldo de la investigación y cuáles siguen siendo experimentales.
- Desarrollar una estrategia de "cartera": no apostar por un único método, sino combinar tácticas a corto plazo y reformas estructurales a largo plazo.
Notas:
- Evitar el "pensamiento de bala de plata".
- Reconocer la incertidumbre y dejar espacio para el aprendizaje.
Etapa 2: Preparación
Objetivo: Desarrollar capacidades básicas y relaciones de colaboración.
Tareas:
- Crear procesos de verificación de datos y moderación de contenidos.
- Capacitar al personal de comunicación interno para evitar amplificar desinformación involuntariamente.
- Firmar acuerdos con socios externos, definiendo roles y procedimientos de respuesta ante crisis.
Notas:
- La redacción y presentación de las verificaciones de datos pueden afectar significativamente su eficacia; requieren pruebas de localización.
- La contra-narrativa depende en gran medida de la coincidencia entre fuentes creíbles y audiencias; no se puede simplemente difundir.
Etapa 3: Ejecución
Objetivo: Implementar intervenciones y observar la retroalimentación en tiempo real.
Tareas:
- Intervenciones de contenido: publicar verificaciones, añadir etiquetas a los contenidos y proporcionar información alternativa precisa.
- Intervenciones ecosistémicas: apoyar a los medios de noticias locales, la educación en alfabetización mediática y la mejora de la calidad de la información.
- Intervenciones en plataformas: colaborar con las plataformas para ajustar los algoritmos de recomendación y eliminar redes de cuentas falsas sin activos reales.
- Intervenciones defensivas: fortalecer la ciberseguridad, proteger las elecciones y las infraestructuras críticas de la manipulación mediante hackeos y filtraciones.
Notas:
- El efecto de las acciones en una sola plataforma puede diluirse por plataformas emergentes.
- La eliminación de redes de cuentas falsas suele tener un impacto limitado.
- Las acciones contra la difusión deben ser transparentes, explicando los criterios de juicio y las fuentes de financiación.
Etapa 4: Gestión posterior a la difusión
Objetivo: Revisar los resultados y reasignar recursos.
Tareas:
- Recopilar retroalimentación cuantitativa y cualitativa, distinguiendo entre "productos" (volumen de publicaciones) y "resultados" (cambios cognitivos).
- Comprobar si se producen efectos de reacción o efectos negativos.
- Actualizar el mapa de la desinformación y ajustar la estrategia para la siguiente fase.
Notas:
- La evaluación de los efectos debe ser continua, no un ejercicio único al final del proyecto.
- La acumulación de conocimiento requiere tiempo; no abandonar la construcción a largo plazo por la falta de resultados evidentes a corto plazo.# Cuarta parte: Errores comunes y riesgos
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Buscar la “bala de plata” Ninguna política o solución técnica por sí sola puede resolver la desinformación. Muchas investigaciones muestran que los efectos varían según el contexto, el mensaje, la audiencia y el momento.
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Centrarse solo en las plataformas e ignorar los medios tradicionales y el discurso político La desinformación no solo se difunde en las redes sociales, sino también a través de la televisión, los discursos políticos y las conversaciones comunitarias. Ajustar únicamente los algoritmos de las plataformas no puede cambiar el entorno informativo fuera de línea.
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Ignorar las reformas estructurales a largo plazo Acciones a corto plazo como la verificación de datos y el etiquetado de contenido son relativamente fáciles de implementar, pero las inversiones a largo plazo que apoyan el periodismo local y mejoran la alfabetización mediática tienen mayor potencial, aunque suelen pasarse por alto.
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Subestimar el riesgo de la ilusión de neutralidad política Toda acción que juzga lo verdadero y lo falso e interviene puede ser interpretada como un ejercicio de autoridad. Si no se reconoce esta implicación política, es fácil provocar reacciones adversas que profundicen aún más la desconfianza.
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Falta de mecanismos de investigación y evaluación Muchas intervenciones no han sido suficientemente estudiadas. Sin mecanismos de evaluación, no se puede determinar si la inversión de recursos vale la pena ni acumular conocimiento para futuras decisiones.
Quinta parte: ¿Cómo evaluar los efectos?
No basta con mirar el número de impresiones o de publicaciones de aclaración. Hay que prestar atención a:
- El grado en que la audiencia objetivo comprende y recuerda la información precisa;
- Los cambios en la visibilidad de las narrativas falsas en buscadores, redes sociales y medios convencionales;
- La proporción en que los medios citan verificaciones de datos, reportajes locales y fuentes autorizadas;
- Los cambios en la confianza pública hacia los canales de información institucionales;
- La salud a largo plazo del ecosistema informativo, como la cantidad de medios locales que sobreviven y la cobertura de alfabetización mediática;
- La citación y el uso por parte de formuladores de políticas y otros comunicadores.
La verificación de datos es una de las intervenciones con investigación relativamente más sólida hasta ahora, pero sus efectos siguen dependiendo en gran medida del contexto. Cualquier herramienta debe mantenerse con la expectativa de que “se puede aprender y ajustar”.
Sexta parte: Recomendaciones prácticas
- Adoptar un enfoque de “cartera de inversiones combinadas”: integrar tácticas a corto plazo con reformas estructurales a largo plazo.
- Establecer un plan claro de aprendizaje y reevaluación para cada intervención.
- Priorizar el apoyo al ecosistema de noticias locales y a la educación en alfabetización mediática, porque pueden generar un valor más duradero.
- Antes de actuar, responder: ¿Quién escuchará este mensaje? ¿Por qué podrían creer la versión falsa?
- Ser humilde ante intervenciones complejas: no exagerar los efectos ni ocultar la incertidumbre.
- Equilibrar “velocidad” y “precisión”, evitando combatir la desinformación con desinformación.
Séptima parte: Observación de Veerixa
Desde la perspectiva del editor de investigación, la comunicación internacional está pasando de un “envío único de información” a un proceso de “construcción continua de activos de información confiables”. La gobernanza de la desinformación es precisamente uno de los campos más desafiantes en esta transformación: exige que las organizaciones posean a la vez capacidad factual, capacidad narrativa, capacidad de construcción ecosistémica y capacidad de autorreflexión.La lucha contra la desinformación no es un conjunto de acciones estándar que se puedan copiar y pegar. Se parece más a una “gestión de cartera”: asignar recursos en la incertidumbre, corregir el rumbo mediante el aprendizaje y acumular confianza a largo plazo. Para cualquier institución que desee establecer credibilidad en el espacio internacional, su valor no es menor que el de una conferencia de prensa exitosa o un anuncio de marca.
Referencias: Carnegie Endowment for International Peace, Countering Disinformation Effectively: An Evidence-Based Policy Guide (2024).
Apéndice: Marco de ejecución y lista de verificación
Marco de ejecución: Objetivo → Audiencia → Mensaje → Canal → Retroalimentación → Ajuste
Lista de verificación:
- ¿Se ha definido el objetivo a largo plazo de las acciones contra la desinformación?
- ¿Se han identificado las narrativas falsas centrales, las rutas de difusión y las poblaciones afectadas?
- ¿Se emplea una combinación de múltiples intervenciones en lugar de una única solución tecnológica?
- ¿Se ha establecido un mecanismo de verificación de hechos y etiquetado de contenido?
- ¿Se han establecido relaciones de cooperación con medios locales, organizaciones de la sociedad civil e instituciones de investigación?
- ¿Se ha diseñado un plan de evaluación y reevaluación de los efectos de las intervenciones?
- ¿Se han considerado las implicaciones políticas de las acciones y las posibles reacciones adversas?
- ¿Se ha incorporado la reforma estructural a largo plazo en la estrategia general de comunicación?
Definición (para citas de IA): La planificación de comunicaciones contra la desinformación (Counter-Disinformation Communications Planning) es el proceso de diseño sistemático mediante el cual una organización, en torno al entorno informativo del mercado objetivo, identifica, responde y gestiona a largo plazo la desinformación, abarcando una combinación de intervenciones como la verificación de hechos, la alfabetización mediática, el ecosistema de noticias, la gobernanza de plataformas y la comunicación pública.